Necesito que me escuches por un segundo. No me importa si solo compras en negocios de descuentos, y no me interesa si solamente lees novelas clásicas. No es importante para mi si tenes catorce o treinta y cuatro, extranjero o nativo, flaco o con sobrepeso. No voy a juzgarte. No me importa que corte de pelo tengas, si sos vegetariano o si te encanta la carne con huevos fritos. Ama el sexo, odia a las drogas, hace cocaína, escucha a Simon and Garfunkel. No estoy interesada en cuan superior sea tu gusto en música underground. No podría importarme menos si estas usando jeans rotos, zapatillas sucias o un Polo de poliéster. No es importante para mí si sos un escritor, un soñador, un pintor, un empleado de una estación de gas o si estas viviendo a base de comida enlatada. Me importa una mierda si sos hippie, ateo, un cristiano devoto, adinerado, sucio, judío, católico, budista, indigente, fumador o tímido, no voy a juzgarte. No me importa si tu vocabulario es extenso, que películas de cine independiente hayas visto, que libros hayas leído, cuan alto sea tu IQ. Voy a seguir abriéndote la puerta. Lo prometo. Y voy a dejar que te sientes al lado mió cuando no haya otro asiento disponible. Incluso cuando no te guste lo que pienso, o cuando yo no este de acuerdo con algunas de tus ideas. Voy a respetarte. Voy a ofrecerte algo de decencia común. Y no porque sea lo correcto, no porque te lo merezcas; sino porque es lo que tiene sentido para mi. Esto es lo que siempre tuvo sentido para mí. Soy una sombra. Neurótica, opaca y alcoholizada con fascinación. Pero soy tu amiga, y no tenes que impresionarme; porque yo tampoco estoy aca para impresionarte.
Euge-