En el espacio entre un si y un no hay toda una vida.
Es la diferencia entre quien pensaste que podrías ser, y quien realmente sos. Es ese espacio delante de los asientos para estirar las piernas, exclusivo para las mentiras que te dirás en el futuro.
Todos están siempre tan asquerosamente “bien”, pero nosotros no.
A veces estamos lastimados, con moretones y prácticamente destrozados; y esto, señores y señoras del jurado, no es lo que llamamos bien.
Quienes digan que el resplandor de un día soleado es pura felicidad, significa que nunca han bailado bajo la lluvia.
Y no, no voy a cruzar la calle hasta que me des la mano.
Euge~