No estoy triste, se repetiría a él mismo una y otra vez, No estoy triste. Como si algún día pudiera convencerse. O engañarse. O convencer a los demás- la única cosa que es peor a estar triste, es que los otros sepan que lo estas. No estoy triste, No estoy triste, No estoy triste. Porque su vida tiene ilimitado potencial para la felicidad, aunque solo la vea como una blanca habitación vacía. Se quedaría dormido, con su corazón al pie de la cama como un animal domesticado que no es parte de él. Y cada mañana se despertaría viéndolo de nuevo, en el armario de su caja torácica, habiéndose hecho un poco mas pesado, un poco más débil, pero aun así latiendo. Y a media tarde, tendría otra vez que superar ese deseo de ser alguien más, ser alguien más, ser alguien más ser alguien más. No estoy triste.
Euge-