Hoy es jueves.
Dormí hasta tarde.
Tome una pepsi en el desayuno.
Vi a mi terapeuta.
Hablamos de vos.
Comparamos mi corazón con un cenicero.
Reímos admirando un cuadro de Andy Warhol.
Confesé que no puedo parar de llorar en las películas tristes, ni en los autobuses.
Tuvimos dudas sobre mi dosis.
Dijo que todo lo que puedo hacer es empezar de nuevo, desde el principio.
Y ya no hubo nada más para decir.
Esta noche me quedare en casa a ver una comedia, y cuando ría a carcajadas mirare a mi lado y me daré cuenta que estoy sola.
Euge-