Esas eran tus opciones: amarme; o dejarme completamente sola.
Podría quedarme aquí, ser una persona diferente.
O podría, al menos por un momento, no basar mi historia en otra historia, tratar de encontrar las palabras que busco y, simplemente, decir algo. Pero la verdad es que me escondo para que me encuentres, me voy para que me sigas, lloro para que seques mis lágrimas y dejo que me rompas el corazón solo para que mas tarde tratemos de arreglarlo.
Ojala vieras lo que juntos formamos; somos como un libro elegantemente encuadernado, pero esta escrito en un lenguaje que no entendemos, no por ahora.
Nunca pude decir verdaderamente mis sentimientos, a nadie. Siempre fueron vagos “estoy bien” aun cuando estaba gritando por dentro. Vivimos la vida solo una vez, y dicen que si lo hacemos correctamente, una vez es suficiente, pero vos no sabes como se siente, no. Ese latido acelerado en el pecho, la falta de aire, el vacio. Por eso desearía tanto tener a alguien a quien amar, alguien solo para mi; sin embargo, es todo lo opuesto, o al menos eso parece. Ser una sola persona; estar rodeada de gente pero aun así sentirme sola. No tener a nadie, nadie absolutamente; no es un sentimiento muy placentero. Todo se rompió en un millón de pedazos; un maldito millón de pedazos que somos vos, yo y todo lo que conocemos. Si tan solo supieras lo que se siente; pero no lo haces.
Dejaste magulladuras en mi piel con tus palabras; me hiciste sentir pequeña, hiciste que sintiera en cada partícula de mi que la peor parte de ser engañado es darse cuenta de que uno no merece la verdad.
Me ensenaste como amarte, pero no como parar.
Euge-